"La máquina de escribir revolucionó
el pensamiento y los dedos;
la taquigrafía y la mecanografía se hicieron hermanas;
años después, la computadora causó gran revolución, acortando la distancia y el tiempo"
En las décadas del 40 al 60, estaba en auge la formación del secretariado con los cursos de taquigrafía, mecanografía y redacción comercial. Estos eran necesarios para aspirar a una vacante de secretaría.
Para la obtención de un documento se requería un tiempo considerable, así como para una copia certificada. El tiempo y la curiosidad investigadora del hombre no se detuvieron. Como resultado, emergen la computadora, los celulares, fotocopiadoras y cuanta modernidad tecnológica gozamos hoy.
La generación humana que nace con las nuevas invenciones viven esta realidad; en cambio, para los que hemos nacido en décadas anteriores, nos enfrentamos a una nueva realidad tecnificada, asombrosa y fascinante. Como observadores, nos maravillamos, sin embargo, tenemos que adaptarnos a las actuales exigencias en el trabajo, en los estudios, en la recreación y en la investigación, etc. Por consiguiente, empezamos en un nuevo y complicado aprendizaje. Después de jocosas anécdotas, a tropezones, manejamos estos sofisticados artefactos necesarios en el mundo de hoy.
Como consecuencia, se deduce que las experiencias del pasado se pueden comunicar y aplicar en la realidad actual: una sirve a la otra y ninguna de las dos se causan daño ni se excluyen.
En especial, para nosotros, es la apertura al conocimiento universal en todos los tiempos que el hombre experimenta. Como caminar, caminar en el presente con nuestro pasado en las manos. En nosotros está: nos quedamos en el pasado o caminamos con todo hacia el presente. La libertad de decidir es individual.
Excelente tema.
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