Este es un ensayo elaborado en épocas de estudio, allá en el año 2010, por sus servidores:
Eddy Gabriela Araujo MontesEnrique Arturo Guardales Centeno
Esperamos les agrade y sirva en alguna forma.
UNA MIRADA CÓMPLICE DE LA CORRUPCIÓN
(Ensayo)
Cuando se habla de corrupción, muchas veces solemos autoexcluirnos de este problema, pero tal es su influencia, que pocos son los que pueden jactarse de no tener a la corrupción como instrumento a la mano o como forma de vida. Sin embargo, en esta oportunidad pretendemos dar cuenta de la corrupción y su relación con la ética y la moral, desde nuestra mirada como cómplices. Porque no estamos excluidos de la dinámica corruptiva que tanto aqueja a la sociedad peruana.
La corrupción es definida según la Real Academia Española como una práctica que consiste en la utilización de las funciones y medios de organizaciones, especialmente en las públicas, en provecho, económico o de otra índole, de sus gestores. Y con más precisión la corrupción de funcionarios es: “Variedad de delito de cohecho, en la que incurren los que con dádivas, ofrecimientos o promesas, corrompen o intentan corromper a un funcionario público o aceptan sus solicitudes”
Por Enrique Guardales Centeno y Edy Gabriela Araujo Montes
La sistematización de la corrupción es tal que cuando uno no puede hacerle frente y queda muchas veces en calidad de cómplice. La calidad de cómplice tendríamos que ilustrarla a partir de un caso muy concreto, al que llamaremos confesión, el cual se enuncia a continuación para luego ser analizado.
Confesión:
Cuando cursábamos el VII semestre en la facultad de Sociología de la Universidad Nacional del Centro del Perú (2009 – II), hicimos nuestras Prácticas Curriculares Nivel II en la Municipalidad Provincial de Huancayo, en el área de Desarrollo de la Mujer (ex casa refugio). La finalidad de las prácticas era entregar un perfil de Proyecto, pero, para el área en que nos desenvolvíamos como practicantes, teníamos que realizar una serie de actividades.
En dos oportunidades realizamos actividades correspondientes a la prueba piloto de nuestro perfil de proyecto, con la responsabilidad de elaborar, convocar y ejecutar las actividades. El plan en la que figuraban nuestras actividades se las entregamos a nuestra “jefa” directa, que es la responsable del área de Desarrollo de la Mujer. Dicho plan contaba con presupuesto ya establecido por nosotros (me refiero a mi compañera de prácticas y a mí). Para la primera actividad nuestra “jefa” muy cordial nos aseguró el uso del auditorio menor de la Casa de la Juventud. Al estar practicando dentro de una institución el protagonismo tenía que ser compartido y no tener el área a cargo de nuestra jefa claro está. Sin embargo, lo que no sabíamos, era que nuestra “jefa” había enviado el presupuesto del plan de trabajo, como requerimientos para actividades para esta área de la Municipalidad. Pero eso ¿qué podía tener de malo?, si no fuese porque en ningún momento se nos comunicó que no teníamos por qué poner de nuestro dinero para realizar esas actividades. Lo que ocurrió fue que, al estar obligados a cumplir con la institución (pues nos aceptó como practicantes), debíamos de realizar las actividades con nuestro propio esfuerzo. El presupuesto por requerimiento para esta actividad suponemos que debió haber sido minúsculo, porque nosotros apenas y gastamos S/. 100.00 (CIEN NUEVOS SOLES); también suponemos que a nuestra “jefa” “le hacía falta dinero” jajajaja, ¿tal vez estaría pasando por alguna crisis económica? jajajajajaja, decimos esto porque no concebimos que alguien pueda aprovecharse del trabajo de los demás y engañar de esa manera para fines un tanto miserables.
Pero eso no es todo. ¿Quieren saber qué más pasó? esperen próximamente segunda parte de este ensayo, gracias.

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